Silenciado por predicar a Jesucristo
SILENCIADO A GOLPES POR PREDICAR DESDE SU CELDA El pastor que murió proclamando a Cristo en un campo nazi Año 1939. Alemania nazi. El régimen de Hitler no toleraba una cosa: una voz que no se arrodillara. El pastor Paul Schneider se negó a jurar lealtad al Führer. Se negó a dejar de predicar que Cristo es el único Señor. Por eso fue arrestado. Lo enviaron al campo de concentración de Buchenwald. Allí no había púlpitos. Había hambre. Golpes. Muerte. Desde su celda, Paul hacía algo que los guardias no podían soportar: predicaba. Cuando los prisioneros pasaban frente a su celda, él levantaba la voz y proclamaba versículos bíblicos. Les recordaba que Dios no había sido derrotado. Que el Reino de Cristo seguía en pie. Los guardias respondían con violencia. Lo golpeaban. Lo aislaban. Le prohibían hablar. Pero Paul no se calló. En 1940, los golpes se intensificaron. Finalmente, un guardia le inyectó una sustancia letal dentro del campo. Murió sin un juicio. Sin una tumba digna. Pero no m...